“Me encontraba agitado, temeroso. ¡Oh, expectación, qué cosa espantosa eres cuando te aviva más el miedo que la esperanza! Cómo clavas aguijones desconocidos por todo nuestro débil mecanismo, quebrándose como un cristal roto, hasta convertimos en nada… o proporcionándonos nuevas fuerzas que nada pueden hacer, atormentándonos con una sensación como la que debe experimentar el hombre fuerte que no puede romper sus cadenas aunque éstas se doblen en sus manos.”
Mary Shelley, Cuentos góticos
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